Barcelona. Barca, Cielo y Ola. De la serie: "Para mi compadre Rahulk, caballero de Avalon"
8, 26 de 2005-08-26 de 2005
Barcelona es un planeta. Hay tantas Barcelonas como te quieras encontrar. Barcelona es un ser vivo que te mira con lupa cuando pones una rueda en sus rondas. Te escudriña esceptica y te da lo que vienes a buscar.
No, no he vivido en Barcelona. Pero la he vivido bastante. La he visitado muchas veces y cada una de ellas con una visión diferente. Siempre me ha dado lo que estaba buscando y de regalo más de un problema. Pero es inevitable que algo falle en una ciudad de algunos millones de habitantes.
Es ridículo comparar mi ciudad pueblo (I tu, ja fruines?) con la gran urbe. Pero apuesto a que un ser humano podría vivir en Barcelona, no salir nunca de ella y morir habiendolo hecho todo en la vida.
No, no es amor por Barcelona. Es desencanto por mi propia ciudad. Un pedo mal tirado por los Ilergetas esos y por los árabes, en el que vivo.
Recuerdo cuando era pequeño. Viviamos en un barrio apartado de la ciudad (que ahora increiblemente se ha anexionado enteramente) y cuando salíamos de el ibamos a Lleida. A arreglar asuntos burocráticos, a comprar a los grandes almacenes (el Pryca, sob) o a ver a los primos.
Es como ir a Barcelona. A ver teatro, ópera, futbol, conciertos. En Lleida solo puedes ver a los Tremendos o de vez en cuando a algun asqueroso de OT. Me pregunto porque no vienen U2 alguna vez, jeje.
De eso se trata. Ciudades como Málaga, Tarragona, Zaragoza, Córdoba, Oviedo, Santander. Son sitios en los que sus habitantes rebosan orgullo. Y que las diferencia de Lleida?
Lleida es la hermana fea de Catalunya. Lleida y sus habitantes, guardamos en silencio nuestro rencor a las otras hermanas. Ni siquiera nos sentimos lleidatans, no lo pregonamos porque no tenemos motivos.
Pero voy a romper una lanza (o lanzar una lanza, como dijo Orzo Wey) por la terra de Ponent. Voy a mirarlo con ojos positivistas y a intentar enamorarme de ella.
Porque en el fondo, Lleida es la pera (original, eh?), aquí estan los amigos, los amores (que te las encuentras hasta en la sopa), las raíces y aquí esta mi modus vivendi. Aquel que un dia perseguí cambiar, pero que no pude. Porque? Porque no vivo en Barcelona. Soc Lleidatá.
No, no he vivido en Barcelona. Pero la he vivido bastante. La he visitado muchas veces y cada una de ellas con una visión diferente. Siempre me ha dado lo que estaba buscando y de regalo más de un problema. Pero es inevitable que algo falle en una ciudad de algunos millones de habitantes.
Es ridículo comparar mi ciudad pueblo (I tu, ja fruines?) con la gran urbe. Pero apuesto a que un ser humano podría vivir en Barcelona, no salir nunca de ella y morir habiendolo hecho todo en la vida.
No, no es amor por Barcelona. Es desencanto por mi propia ciudad. Un pedo mal tirado por los Ilergetas esos y por los árabes, en el que vivo.
Recuerdo cuando era pequeño. Viviamos en un barrio apartado de la ciudad (que ahora increiblemente se ha anexionado enteramente) y cuando salíamos de el ibamos a Lleida. A arreglar asuntos burocráticos, a comprar a los grandes almacenes (el Pryca, sob) o a ver a los primos.
Es como ir a Barcelona. A ver teatro, ópera, futbol, conciertos. En Lleida solo puedes ver a los Tremendos o de vez en cuando a algun asqueroso de OT. Me pregunto porque no vienen U2 alguna vez, jeje.
De eso se trata. Ciudades como Málaga, Tarragona, Zaragoza, Córdoba, Oviedo, Santander. Son sitios en los que sus habitantes rebosan orgullo. Y que las diferencia de Lleida?
Lleida es la hermana fea de Catalunya. Lleida y sus habitantes, guardamos en silencio nuestro rencor a las otras hermanas. Ni siquiera nos sentimos lleidatans, no lo pregonamos porque no tenemos motivos.
Pero voy a romper una lanza (o lanzar una lanza, como dijo Orzo Wey) por la terra de Ponent. Voy a mirarlo con ojos positivistas y a intentar enamorarme de ella.
Porque en el fondo, Lleida es la pera (original, eh?), aquí estan los amigos, los amores (que te las encuentras hasta en la sopa), las raíces y aquí esta mi modus vivendi. Aquel que un dia perseguí cambiar, pero que no pude. Porque? Porque no vivo en Barcelona. Soc Lleidatá.
Por alusiones, respondo.
Yo sí he vivido en Barnacity. Y no sólo la he habitado sino que, por motivos de trabajo, he tenido que explorar sus alcantarillas y sumergirme en sus aguas fecales. Por aquel entonces sólo era un aprendiz inexperto, pero el hedor de la mierda era tan persistente en todos los rincones que sólo los muy idiotas (que no eran pocos) eran incapaces de sentirlo.
He visto cosas que tus ojos no creerían.
He visto demoler un barrio entero que sus habitantes habían levantado en los años sesenta con sus propias manos (no es una metáfora, las casas las hicieron ellos) para construir un bonito parque y, a su alrededor, grandes bloques de pisos a la venta a partir de 50 millones de las antiguas pesetas.
El ayuntamiento pagó indemnizaciones tan bajas y el precio de la vivienda tan alto que muchos de los habitantes expropiados tuvieron que abandonar la ciudad. El mismo día que las excavadoras entraron en el barrio y lo demolieron, el flamante alcalde de Barnacity, Joan Clos, alzaba su copa en la Fiesta de la Diversidad (solidaria, multirracial y tal) y brindaba por "La Ciutat de les Persones".
He visto un sindicato anarquista que acogió en sus locales a unos 80 inmigrantes sin techo, que se manifestaban cada día en la Rambla para reclamar "Papeles para todos". Un líder sindical se erigió en portavoz de estos manifestantes ante los medios y las instituciones, y salía cada día en la televisión y los diarios.
Un buen día, los magrebíes, subsaharianos y sus pancartas dejaron de tener peso en los informativos, y sólo ocupaban noticias breves en la prensa. El sindicalista se dirigió quejumbroso a un grupo de periodistas en la enésima manifestación y les reclamó más atención para su justa causa.
"Volved a acampar en las calles al raso como hicísteis el pasado verano si queréis más minutos en antena", le dijeron dos zorras que tenían la jeta de proclamarse de mi oficio. Y eso hizo el sindicato. Convocó un "encierro" a la intemperie en el campus de la UB en pleno invierno, dio una última rueda de prensa como canto de cisne y se desentendió de los inmigrantes.
Pasé una noche con ellos. Me ofrecieron compartir su cena y me trataron con la máxima cortesía. Me contaron que el precio de la hospitalidad del sindicato libertario era ejercer de electricistas, fontaneros y personal de limpieza ocasional en los locales de la entidad por las mañanas, y coger las pancartas por la tarde para participar en la movilización obligatoria de cada día, al grito de "Papeles para todos" desde la plaza Catalunya hasta la delegación del Gobierno, para que los sindicalistas tuvieran su momento de gloria en "Telenotícies Vespre". Para muchos, aquellas "manis" eran absurdas, pero sus opciones se reducían a participar en ellas o dormir en la puta calle.
Acabada la fama, se acabó el alojamiento y la solidaridad. La mayoría se marcharon, al resto les invitaron amablemente a largarse al cabo de un par de semanas y cada cual siguió su camino.
Podría seguir, pero me pongo de mala leche al recordar las historias de la imbécil, vil e hipócrita Barnacity. Un estercolero perfumado con aromas de solidaridad, hermandad y exquisitez cultural que a penas son capaces de tapar el hedor de la inmensa montaña de heces que son sus cimientos.
Maldita seas, ciudad irrespirable, cadáver corrupto, nido de víboras. Pero eso sí, de vez en cuando van los de U2 a tocar por allí.
Desde que llegué aquí siempre he vivido en Lleida, y es curioso como la gente de aquí siempre critica a esta pequeña ciudad, siempre comparando con Tarragona o Barcelona, diciendo que esto es una ciudad postnuclear, que todos somos pagessos y en fin mil de cosas que digo: ¿por qué la odian tanto?
Será que yo lo miro de otros ojos, será que yo aprendí a disfrutar de sus calles, será que aunque me encuentra a mil enemigos numero uno, a miles de personas que pasan por mi vida, y aunque me he planteado escapar al final pienso, si me lo esta dando todo porque me quejo. Lo siento no puedo querer Barcelona, aparte de ser una ciudad estresante, del peligro que hay en sus calles, porque no la veo segura, y de los recuerdos que me dejan mal sabor de boca, he optado si he de ir allí que sea solo porque la situación lo obliga, y no se, pero conozco a muchos amigos que se han ido a Barna a estudiar y solo conozco a uno que dice "ouuu que maca".
Así que no es Lleida sois vosotros mismos los que os empeñais en comparar, y sino viene U2 pos que le den por culo a Bono, acaso cuando algo te interesa no procuras suplirlo, pa eso esta internet y no gastas pelas(trauma concierto depeche mode 200€ gastados en una noche, eso si me lo pase pipa).